El candidato de UPyD a la Alcaldía de San Sebastián, Nicolás de Miguel expuso una serie de medidas tendentes a combatir el despilfarro y la ineficiencia municipal que redunden en una regeneración democrática tan necesaria en nuestros ayuntamientos. El candidato urgió a "la necesidad de romper el inmovilismo provocado por los tres grandes partidos conservadores, PSOE, PP y PNV" apoyados en una red de cargos públicos que deben su cargo a nombramiento político. Una red clientelar abultada porque en España el partido (o partidos) que controlan el Gobierno Local, puede nombrar multitud de cargos y asesores y a la vez tejer una telaraña de Agencias y Fundaciones con plena discrecionalidad en cuestiones de personal que redundan en deficiencias de la transparencia de la gestión pública, en la proliferación de normas burocráticas innecesarias que frenan la agilidad en los trámites y que, en buena medida se deben al nombramiento de cargos sin la suficiente cualificación profesional, puesto que atienden a criterios partidistas frente a criterios de meritocracia y en no pocas ocasiones manifestación de total nepotismo en las instituciones, "Es necesario por tanto,- recalcó el candidato de UPyD -adoptar como primeras medidas de choque" una tríada básica:
A) Recuperar la plena funcionalidad e imparcialidad de los cuerpos de Secretarios, Interventores y Tesoreros de la Administración Local, potenciando el valor de sus informes y adjudicándoles destino por concurso de méritos y no libres designaciones.
B) Desarrollar un régimen estatutario para los funcionarios de la Administración Local con habilitación de carácter nacional similar al de los Interventores de la Administración del Estado, para que puedan controlar con plena autonomía al órgano o entidad objeto de control.
C) Restringir los supuestos en que será posible recurrir a nombramientos por libre designación para cubrir los puestos de trabajo reservados a funcionarios con habilitación de carácter nacional. "De igual manera regular las causas de cese en la concurrencia de criterios objetivos excluyendo el carácter discrecional apreciado por el mismo órgano que lo nombró"
"Los políticos son percibidos como el tercer problema del país, si tenemos en cuenta que los dos primeros son el paro y la crísis económica la realidad los coloca en el segundo". Es por tanto "obligación el devolver la dignidad a la dedicación política" -concluyó Nicolás de Miguel
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