Desde sus orígenes nuestra ciudad fue concebida como puerto de entrada y salida hacia el Continente de mercancías y de la mano de éstas, de ideas y corrientes. Una ciudad por tanto cuyo desarrollo y apogeo viene marcado por su idónea situación geográfica, una suerte de "ventana hacia Europa" que Donostia quiere y debe seguir desempeñando. Una urbe cosmopolita e inquieta, que aspira a no perder el tren en este mundo globalizado cuyo más inmediato horizonte está en el corazón de la UE, sin renunciar por ello a ser pasillo de civilidad para con con su entorno y el resto de España. A fin de cuentas la idea de San Sebastián como núcleo central de la Eurociudad que debe liderar y que rompa los muros de contención a los que se la ha querido reducir desde el mundo nacionalista molesto ante su modernidad y sacudirse a su vez la noción de ciudad-estado en que ha devenido en los últimos años, será santo y seña de la alternativa que UPyD quiere, puede y debe para San Sebastián.
Donostia no es ajena al ambiente tabernario que respira la política en nuestro país, basada en el insulto y las palabras huecas que desvían la atención de una ciudadanía maltratada ante los problemas reales que le afectan. Preocupados de servirse de la sociedad en vez de servirla: de ahí que se afanen en crear problemas en vez de solucionarlos, artimaña burda que les permite mantener el tinglado partidario. Por eso en UPyD somos conscientes de que ninguno de los cambios que el Ayuntamiento donostiarra debe acometer para ganar el futuro será posible sino conseguimos que los donostiarras asuman y tomen el control sobre la política municipal: una sociedad civil fuerte capaz de liberarse del control oligopólico que ejercen los partidos políticos tradicionales hasta el último rincón del tejido social. Una de nuestras primeras tareas consistirá en fiscalizar y proponer una batería de iniciativas cuyo fin último sea la despolitización del Consistorio y su telaraña clientelar en mancomunidades, sociedades públicas y entes participativos.
En nuestra ciudad, como el resto de municipios españoles, defenderemos la necesidad de una profunda reforma electoral que incluya la elección directa del Alcalde, ya que el actual no resulta adecuado para recuperar la vinculación de los ciudadanos con sus representantes, ya que prima la relación de confianza del primer edil con el Pleno, que asume funciones propias de un Parlamento. Es necesario pasar de una concepción del gobierno municipal basado en un hombre o mujer fuerte a un reparto equilibrado del poder municipal. Como necesario es también la limitación de mandatos del Alcalde a un máximo de dos legislaturas completas, lo que nos evitaría anquilosamientos, asunción de tics autoritarios y erróneas apreciaciones patrimonialistas sobre San Sebastián. Una no menos urgente reforma de la elección del resto de concejales a través de listas desbloqueadas con voto preferencial, que permitiría alterar el orden de los candidatos propuestos por los partidos o agrupaciones electorales, de tal forma que los candidatos se vean obligados a "ganarse el cargo" y de este modo los ciudadanos puedan proceder a la limpieza de políticos mediocres al servicio de los aparatos de sus partidos y no de los electores.
Es urgente racionalizar el entramado institucional vasco, donde el protagonismo de unas Diputaciones con atribuciones amplísimas ahogan la capacidad de movimiento del municipio, duplicando servicios y consumiendo recursos que pagamos a escote. Este entramado decimonónico supone una rémora insoportable que impide la modernización y austeridad de nuestras instituciones. De la mano de una urgente revisión y reforma de la LTH debe ir una Ley Municipal inexistente a día de hoy en Euskadi que redefina el papel de los ayuntamientos y les otorgue un papel capital en la ordenación del territorio. Estas son algunas entre las muchas propuestas que UPyD propone para el futuro inmediato de la ciudad.
San Sebastián necesita una regeneración democrática, una transparencia y accesibilidad en la información al ciudadano, una alternativa real frente a la alternancia. Mirando al futuro sin perder de vista su pasado y su presente, una ciudad abierta y progresista. San Sebastián será una ciudad libre, morada de ciudadanos libres.