jueves, 24 de marzo de 2011
Señales del Sáhara Occidental
El muro que separa el Sáhara Occidental está sembrado de un reguero de muertes en forma de racimo al que el ejército invasor no quiere renunciar como el cesaropapismo con chilaba de quien es embajador nunca renunciará por las buenas a la doma y castración de la nación saharaui. En Dajla los colonos marroquíes se ensañan con los sometidos así como en El Aaiún junto a la policia de ocupación, con el saldo de numerosos heridos entre los que se cuentan tres ciudadanos españoles. Como telón de fondo el negocio pesquero de la UE y Marruecos y el encuentro "informal" que proximamente celebrarán el Frente Polisario y el Gobierno alauíta en Malta. Al calor de las rebeliones al Este, se asiste en la la RASD a un hecho insólito: la exigencia por parte de la autodenominada "Juventud Saharaui Revolucionaria" de reformas democráticas en el entramado bajo la batuta de Abdelaziz. Son las nuevas generaciones saharauis que no conocieron la guerra abierta y que parece no están dispuestos a pudrirse de brazos caidos en la porción de desierto en el que son confinados. Piden mayor transparencia en la Justicia y la Administración, se denuncia la gestión de los recursos y reclaman su lugar en la toma de decisiones. Demandas todas ellas bajo el denominador común de su fidelidad para con su pueblo: de uno y otro lado del muro. Mohamed VI no debería sacar conclusiones erróneas. España tiene una deuda pendiente con esas gentes a las que abandonó a su suerte y deberá estar atenta, porque todos sabemos como se las gastan en ocasiones las tiranias para distraer la atención de sus súbditos ante sus problemas reales. Ahora jóvenes saharauis se manifiestan por la democracia. Son señales que llegan del Sáhara.
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