jueves, 24 de marzo de 2011

Morlans

 Después de la farsa inaugural del Colegio de Morlans por la pareja formada por Elorza y Celaá, no hubiese estado de más dada la proximidad geográfica, que nuestro alcalde hubiese mostrado a su invitada el estado lamentable del Viejo Morlans, que lleva suplicando una intervención urbanística urgente desde la noche oscura de los tiempos: tramos de carretera a lo Tourmalet sin aceras; iluminación fantasmal....una zona de débil densidad demográfica y por tanto de poco rédito electoral que sufre un abandono secular al que debemos sumar el estrangulamiento durante meses al que se ve sometido como consecuencia de las obras del Nuevo Morlans. El único acceso a la zona alta que existe desde enero es un tramo peligroso donde la intervención municipal brilla por su ausencia. A todo esto debemos sumar la catastrófica situación de movilidad que la zona sufrió durante meses como consecuencia de las obras citadas. Más allá de las inevitables molestias que toda obra urbana lleva consigo se sufrió un delirante trayecto en el que confluyeron mano con pala peatones, camiones, excavadoras, apisonadoras y vehículos y, como no, en esa fijación ya clínica, un bidegorri. A finales de este mes parece que se habilitará la zona baja para el tránsito de vehículos de los vecinos. Que gran favor para los moradores de un barrio castigado. Un barrio cuyo topónimo de indudable sabor gascón es de los más antiguos de la ciudad, del XVI, siglo del que necesita salir.

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