Ayer noche fue un día triste para la democracia y la dignidad ciudadana. El siniestro vientre de alquiler, en acertada expresión del compañero Gorka, llegará a término y desgraciadamente, no veo a sus sostenedores en el papel heroico de la teniente Ripley llegado el caso. Pero esta mañana amaneció con un día espléndido en nuestra bella ciudad y acompañado de mis vestales de la democracia y la libertad salimos a la calle, con más determinación que nunca. Conteniendo la indignación y la rabia, con la Alternativa en mano dispuestos a comernos la calle. Trasladar a la ciudadania donostiarra nuestro mensaje de civismo y libertades ciudadanas en un día, primero de campaña, en que nos acercamos al ciudadano para comunicarle nuestro compromiso con la conservación y defensa del Patrimonio edificado, histórico y paisajístico de San Sebastián, tan maltratado por una gestión municipal invasiva, irrespetuosa, demoledora. Asumimos el compromiso de ser la parte fiscal del ciudadano en los salones del viejo casino que hace las veces de Ayuntamiento y la defensa del mismo en la calle. Que no vuelvan a repetirse sucesos tan penosos como los acaecidos con los Mercados de San Martín o la Bretxa; con la vieja y hermosa Fábrica de Gas y con otras intervenciones urbanas destructivas en vez de resueltas con equilibrio, sentido y sensibilidad. Nos dirigimos hacia la calle Garibay, número 4, donde colocaremos, el día que la marea magenta se filtre en el Ayuntamiento, una placa que rememore aquella reunión que trajo la II República española, en aquella primavera de hace 80 años cuando aunque brevemente, fue el único periodo donde la libertad se respiraba sin trabas en las calles de Donostia. Después llegaron días turbulentos y la catástrofe; después la Dictadura y sin solución de continuidad el Terror etarra. Nosotros estamos aquí para recordarlo, porque nosotros no tenemos lagunas en nuestra memoria histórica pasada y presente.
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